domingo, 7 de noviembre de 2010

El argumento ontológico y “existe” como predicado

Según este famoso argumento Dios tiene todas las perfecciones y puesto que existir es más perfecto que no existir, Dios debe existir. Algo semejante parece estar presupuesto en las personas que afirman que Dios existe por el hecho de que pueden hablar de él. Analicemos, entonces, la expresión "existe" para ver qué se encuentra presupuesto en el argumento ontológico y en argumentos cotidianos como el que acabo de mencionar. Veamos:

La oración: "algo es azul" afirma que "hay al menos un X que es Azul" o "existe al menos un X que es azul" Tomemos ahora la oración: "algo existe" su traducción sería algo así como "hay algo que existe" o "existe al menos un x que existe" Hay una gran diferencia entre el "existe" del principio de frase y el "existe" del final de frase. El primero es un operador y el segundo es un predicado. Pero, mientras el operador es inevitable y de uso relativamente claro, el predicado no. Si admitieramos que "existe" es un predicado, entonces, debería tener sentido la frase "algo no existe" que se traduce como "hay al menos un X que no existe" o como "existe al menos un X que no existe." Pero esto último es contradictorio y, por lo tanto, la frase "algo no existe" carece de sentido, a menos que se interprete el existe de esa frase como un operador, o sea, que se interprete la frase como "no hay algo que..." Así interpretada, sin embargo, la frase es incompleta (de ahí los puntos suspensivos), falta decir qué propiedades tiene el algo cuya existencia negamos, por lo que no constituye una oración. Lo que acabo de exponer es uno de los tantos argumentos en contra del argumento ontológico de San Anselmo, pues si "existe" no es un predicado, la frase "existir es más perfecto que no existir" no tiene sentido. Y si esto es así, entonces, cualquier concepción de dios que suponga que en su esencia está su existencia, está equivocada. Si hemos de creer en Dios, será por fe. La fe es la certeza de lo que se espera, la creencia en lo que no se ve y, puesto que ver es la prueba reina de casi todo, fe es creer sin pruebas, creer por un acto de decisión y con absoluta conciencia de la carencia de pruebas. Esto, sin embargo, deriva en otros problemas (ver la entrada La fe puede ser peligrosa).